martes, 6 de noviembre de 2007

Ojalá

Ayer me encontré este artículo en la página web del EL PAÍS: La UE inicia el diálogo con Serbia tras constatar sus esfuerzos para detener a criminales de guerra, y evidentemente no me pude contenerme y lo colgué. A muchos de vosotros probablemente ni os interese, y lo entiendo. A mí nada de esta zona me interesó en los medios de comunicación españoles hasta que la pisé por primera vez y después, cuando ya me atrapó.

El caso es que para una vez que hay algo y es positivo, pues quisé compartirlo. Las dos últimas semanas, casi por casualidad (o no), hemos estado hablando bastante de política: de la UE y Serbia, de Serbia y Kosovo, de la UE, USA y Kosovo, de Serbia y la guerra, de las consecuencias que ha tenido que pagar el país, etc. Temas todos muy complejos y acerca de los que yo no sé más que breves pinceladas de lo poco que he leído y de lo que me han ido contando cómo lo vive y siente la gente de a pie.

Al respecto, sólo quería manifestar que me tiene un poco preocupada el tema Kosovo porque en dos meses no sé dónde podamos estar. Con el nuevo plan de la ONU, por aquí se rumorea que los kosovares dicen que van a declararse independientes sí o sí el 10 de diciembre, al margen de la opinión de Belgrado. Belgrado dice que no da Kosovo, ni de broma. Los más abiertos quieren creer que Serbia no se meterá de nuevo en guerra, que ya está escarmentada. Los más nacionalistas yo creo que irían. Pero bueno, tan trágica no quiero ser. Sólo espero que no se arme la de dios en este polvorín balcánico, ya que no quiero salir por patas por Navidades anticipadas. Prefiero tenerlas tranquilas y a su debido tiempo.

Respecto al artículo y el paso de acercamiento que esperan volver a dar a partir de hoy Belgrado y Bruselas (ojalá, ojalá), creo que es un punto a favor y un motivo para sonreir. Dicen los que se han aventurado por zonas de Bulgaria y Rumanía (yo espero hacerlo en diciembre :))), que no entienden cómo estos países son ya miembros de la UE desde el 1 de enero de 2007, y no lo son otros países como Croacia o Serbia. Evidentemente, eso me lleva a pensar que son básicamente motivos políticos. Politólogos, ¿es así? Si no, refutadme, please.

Pero bueno, a lo que iba. Quería decir hoy que aunque no entiendo mucho de datos económicos ni políticos, sí veo cómo en los dos años que llevo aquí Belgrado ha experimentado cambios fruto de movimientos económicos y políticos. Aquí van algunos que se me ocurren así, al tun tún:

- Hay una mayor comunidad de extranjeros y se oye bastante inglés por la calle. El primer año, eso no ocurría ni de coña y me sentía atrapada en un mundo del que entendía poco o nada. Sobre todo, cuando se presentaba en cirílico. Backpackers todavía se ven pocos; creo que la oleada extranjera la forman por el momento diplomáticos o empresarios. O lectores y profesores cervantinos, claro está :)

- Sin embargo, y a pesar de que no es por el turismo, como acabo de decir, se nota el aumento de albergue en el centro de la ciudad. Recuerdo el primer año que vine, nada de nada: la única opción eran hoteles viejísimos, grises y austeros, a lo comunista. Además, carísimos para el extranjero: no menos de 40 ó 50 euros la noche.

- Desde el verano pasado, han empezado a llegar cadenas de cafeterías al estilo del Starbucks. Ésa precisamente no ha aterrizado todavía en el país, y no sé cuánto pueda tardar en hacerlo, pero bueno, a lo que me refiero es al concepto de franquicia. Además, han montado una pastelería en el centro con la que he flipado: igual como las de Budapest, esas grandes, enormes, al estillo versallesco, con un montón de pasteles. Irene, en la que desayunamos aquella mañana en Belgrado este verano pasado, ¿te acuerdas?... No he vuelto a pasar muchas veces por delante. Mejor evitar que la vista capte esos dulces.

- Desde el 1 de noviembre, tenemos el Delta City, un mega centro comercial que no he pisado todavía y que dudo que lo haga en breve, a pesar de ser el tema de conversación en las clases y en la sala de profesores. Está todo el mundo flipado. Según uno de mis colegas: “Tengo que ir porque por fin Europa ha aterrizado en Belgrado”. Puede que desde España este concepto no se entienda demasiado, pero cuando estuve en Estambul y regresé a Belgrado, me pareció mucho más europeo Estambul (en todos los sentidos) que Belgrado, a pesar de estar entre dos mundos y ser considerado como algunos como un laicismo amenazante y retrasado.

- Desde que llegué, hay una actividad constructora frenética en ciertos barrios de la ciudad: no hacen más que construir, construir, y construir edificios nuevos. Genrealmente de viviendas, aunque también mucha oficina. Además, poco a poco se va viendo cómo restauran fachadas del centro. Recuerdo mi primer paseo en 2005 por la calle paralela a la que vivo: aluciné con el gris de las fachadas, con los balcones medio caídos, con el deterioro de las casas… Y aunque es verdad que alguien de fuera lo continuaría viendo así, aquí se ve cómo poco a poco van mejorandolas. Me hubiera gustado en aquel entonces echar algunas fotos, aunque ni siquiera tenía la cámara conmigo en Belgrado y me resistía a comprar una digital. ¡Cómo hemos cambiado!

- Aumento de la variedad de productos en el supermercado, aunque no es tan extensa como en España u otros países de alrededor. Sin embargo, el año pasado recuerdo que la revolución fueron los Actimel, de procedencia española :)

- La oferta telefónica también se ha visto ampliada. Cuando llegué, apenas existían dos compañías: una estatal y otra privada. Hoy en día hay muchas más y ya empiezan a haber las ofertas de planes a los que tan acostumbrados nos tienen Movistar, Vodafone, etc, etc, etc.

- La presencia de compañías de vuelo de bajo coste. De momento sólo vuela una, Germanwings. No es de muy bajo coste si se las compara con las ofertas que tenemos en España o que llegan hasta Budapest, pero bueno, es cierto que si te cuesta volar a Belgrado 100 euros desde Alemania, pues ya pienso que es barato. La media para salir del país suele rondar los 350 euros. También la compañía nacional, la JatAirways, ofrece vuelos más baratos a los países colindantes: me fui por unos 100 euros a Montenegro y a Ljubljana, todo un ofertón para el país :)

Aunque parezcan tonterías, os aseguro que cada uno de esos hechos es un gran paso en este país. Un país que llevaba cerrado desde los 90 y cuya población no sólo ha pagado las consecuencias económicamente con la falta de un montón de cosas que en España damos por supuestísimas y ni siquiera las valoramos (yo la primera), sino también mentalmente y en la forma de ver el mundo. El estricto sistema de visas por el que los hacen regirse no les ha permitido a la gran mayoría moverse más que por este pequeño país. Pero este tema de visas, mejor lo dejo para uno de estos días porque seguramente tendré que enfrentarme a él cara a cara a lo largo de este próximo mes. Querer tener invitados serbios en la comida de Navidad en casa es algo que no se decidirá probablemente hasta 48 horas antes de susodicha comida. Triste. Muy triste. Pero de momento, es lo que hay. Ojalá que pronto, si las conversaciones con la UE tienen sus efectos, pueda decir otras cosas. Aunque me huele que será a muy largo tiempo. Ya se verá.

Primavera en noviembre

Por fin respiré. Fue anoche, en unos de esos momentos en que la conexión de internet quiso funcionar, porque lleva unos días resistiéndose. Llegué a pensar que me habían podido cortar la línea al haberme retrasado unas horas en pagarlo; pero no. Aun habiendo ido a abonar la debida cantidad, seguía sin funcionar.

Sin embargo, y como venía diciendo, anoche me permitió entrar corriendo a mi correo y abrir el mail que me mandaban desde esa universidad que tan harta me tiene: me aceptaban la propuesta de tutora de la memoria de máster (después de casi 6 meses desde la primera consulta) y me ampliaban el plazo de entrega 3 meses por todos los problemas que habían tenido y su demora en responderme. Os juro que no me lo podía creer. Histérica de la alegría, sin casi poder contenerme, cogí el teléfono para llamar a casa. Necesitaba decírselo a mis padres, a quien últimamente estoy echado mucho de menos. Estoy ultrasensible en temas familiares y no veo el momento en que pasen los días para que me den ese achuchón de mamá incomparable a cualquier otro.

Pero a lo que iba: Ese temido 31 de enero se ha convertido ahora en un 30 de marzo de 2008 que ya sueño con que llegue para sentirme por fin libre. Aunque libertad he ganado ya mucha con las escasas palabras de anoche: De momento, y así haciendo una previsión rápida, he ganado un puente de la constitución sin remordimientos, unas vacaciones navideñas en familia como dios manda, una escapada a Canarias o a Baleares, domingos para hacer lo que realmente me apetezca, momentos ya casi inexistentes en mi vida en que podía sentarme a leer un libro que nada tiene que ver con lo que estoy haciendo en clase, asistir tranquila a unas clases de griego que, aunque son una mierda, consiguen arrancarme una sonrisa de felicidad, sentarnos con un té por la noche a montar el puzzle de 1500 piezas que he comprado, hacer manualidades los fines de semana, ir al cine, exposiciones y conciertos, danzar con la vecina como dos niñas pequeñas en la clase de aerodance,… en definitiva, ampliar mi visión del mundo, mi realidad del día a día, mis temas de conversación… y poco a poco recuperar aquélla que me gustaba cómo era y que por un tiempo alguien se llevó; disfrutar cada una de las pequeñas cosas y momentos que parece que comienzan a surgir de forma mágica. A pesar de que el otoño está ya avanzado y más bien se aproxima el invierno, siento que en mí empieza a llegar la primavera. Y poco a poco, casi sin darme cuenta están saliendo los rayos del sol; y con ellos, la vida se me empieza a llenar de color en esta ciudad que muchos definirían como gris y decadente.

lunes, 29 de octubre de 2007

Oscuridad tupida, densa

Cuarenta y ocho horas después del último sábado de octubre, uno de esos días del año que más detesto. La oscuridad me mata y Belgrado parece haberse dejado invadir por ella con el cambio de las varillas. Ya temprano, el cielo aparece cubierto de una capa gris y espesa, cargada de humedad. Permanece quieta, inmóvil. Amenazante. Se pierde la escasa luz del día y con ella, mi energía. Aun así, intento mantener mi sonrisa. Apenas son las 3 de la tarde. Comienza a anochecer y aumenta mi angustia creciente con la llegada de noviembre. El reloj marca las cinco. Es noche cerrada. Entre esa oscuridad tupida, densa, me dispongo a continuar el día, la noche, el invierno.

sábado, 27 de octubre de 2007

¿Realmente un mismo país?

Por fin encuentro un pequeño rato para sentarme a escribir. Ha sido una semana de no parar y hoy toca descanso. Mañana empieza la movida nuevamente y la próxima semana se presenta cargadita de actividades (cine (comienza el festival de Cinemanía), clases de griego (ya las he empezado), conciertos (por cierto, anoche estuve en el de María Joao y descubrí una voz con la que aluciné. La recomiendo) y viajes (el próximo fin de semana me voy para Subotica, más conocida como la Budapest serbia, a un concierto de música sefardí que hay en un lago)… Así que no sé cuándo tendré demasiado tiempo para escribir, y no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de mis dos últimas escapadas: Montenegro y Eslovenia.

Ambas fueron parte de la Antingua Yugoslavia, pero como bien dije en el post anterior, son blanco y negro. El contraste es brutal y, con esto no quiero justificar la guerra ni la fragmentación del país, pero visitar Eslovenia me hizo entender por qué no se identificaban con esta realidad balcánica. Es que no pertenecen a ella; realmente son una extensión pura y dura del mundo austríaco, tanto en el aspecto físico de la gente, en la mentalidad, en la arquitectura, en el paisaje, en la comida, y si se me apura, en la forma de hablar. Cuando los oía hablar serbio, me daba la sensación de que hablaban con un fuerte acento alemán. Me dieron la impresión de país organizado, con un futuro estable a pesar de su tamaño (apenas hay 2 millones de eslovenos, o lo que es lo mismo, todo el país equivale a la población de Belgrado), apuestan fuerte por Europa y por miles de proyectos de la Comisión en diferentes niveles… No sé, realmente a veces los políticos cuando hacen y deshacen fronteras, estados,... deberían pensar más en la gente y menos en sus intereses porque después pasa lo que pasa. O así lo veo yo, aunque creo que es algo de difícil solución.

A parte de esto, la ciudad en sí me pareció preciosa, o quizás andaba yo con cierto mono germánico… Me encantó la gente, abierta, amable y simpatiquísima, a pesar de pertenecer a ese mundo que normalmente clasificamos como cerrado y frío; los hombres, guapíssssssimos y muy interesantes; y el ambiente variado, abierto y alternativo. Para muestra, Metelkova, un antiguo cuartel militar del ejército yugoslavo que abandonaron tras la declaración de independencia en 1991. A los días, fue okupado y hoy es una verdadera isla de libertad dentro del centro de Ljubljana y un verdadero centro de arte. Las noches me las pasé allí :). Si os apetece echarle un vistazo, podéis hacerlo en el link que os dije el otro día “El mundo a través de mis ojos”, cuya dirección es ésta: http://www.flickr.com/photos/68632605@N00/

Sin embargo, si algo me dolió de Ljubljana fue descubrir miles de rincones fabulosos que me hubiera encantado fotografiar pero que no pude porque se me agotaron las pilas de la cámara. Además, anduve gran parte del tiempo acompañada por un grupo de 6 ó 7 personas, y no disfruto estos momentos de fotografía, de observación, cuando voy con tanta gente. Necesito estar yo sola, o a lo sumo, con una o dos personas a las que también les guste detenerse, observar, captar, vivir ese momento de paz interior. Por suerte o por desgracia, sin ese callejeo siento que no he visitado una ciudad, que no la he palpado, así que voy a ver si antes de Navidad o este invierno me dejo caer un fin de semana por allí. Ya he visto que hay vuelo el viernes por la tarde y otro de regreso el domingo por la noche, con lo cual la combinación me sale perfecta :)

Si tengo que resumir Ljubljana en breves palabras, me quedo con:

- Lo mejor: el viaje en tren nocturno que hicimos desde Belgrado (no me había montado en uno desde 2001, desde aquel mítico viaje Tübingen-Praga); la gente y Metelkova.

- Lo peor: el frío. Nos pilló desprevenidos. Incluso nevó en los Alpes, a escasos kilómetros de la ciudad.


El polo opuesto a Eslovenia, como decía antes, punta de progreso de la antigua Yugoslavia, podría ser perfectamente Montenegro, un enclave más que especial de los Balcanes. Según los serbios, que ya me parecen bastante catetos, los montenegrinos son auténticos paletos, además de lentos y perezosos, hecho que constaté en el servicio en bares y restaurantes, que a veces llega a ser desesperante. A todo esto, no sé si he llegado a contar alguna vez que los montenegrinos son una sociedad altamente machista: de hecho, no tienen en consideración a las hijas como descendencia, puesto que son como un cero a la izquierda porque no pueden transmitir el apellido. Me parece un poco exagerado, pero cierto es que así le ocurrió a mi vecino. O por lo menos, así lo cuenta. Es montenegrino y dejó de tener relación con sus padres el día que los llamó para comunicarles que habían tenido una nieta: “Entonces no tenemos familia. Ya sabes que una chica es como no tener nada”. La verdad es que me parece muy fuerte y quiero creer que había motivos antes para dejarse de habar, pero ya me ha contado la historia como tres veces, lo cual me lleva a pensar que probablemente sea cierto (he oído lo de las mujeres también por parte de otra gente).

No obstante, y a pesar de estos aspectos que yo jamás estaría dispuesta a tolerar, debo reconocer que tienen un país precioso. Por lo menos, la parte de la costa, que es la que me dediqué a recorrer: Kotor, Perast, Herceg Novi,… Son ciudades amuralladas para protegerse de las numerosas incursiones de turcos, sarracenos, venecianos, etc. Dicen que las aguas del único fiordo del Mediterráneo están llenas de barcos que naufragaron y de verdaderas riquezas, porque aquí se han llevado a cabo numerosas batallas… Me gustaría volver y ver algún museo arqueológico y etnológico, porque esta vez no me dio tiempo. Más que nada me dediqué a callejear, a respirar el olor a salitre, a disfrutar del tiempo, que si bien fue bueno y soleado por momentos, también amenazó en numerosas ocasiones con grandes nubarrones gris oscuro. No obstante, reconozco que esas tormentosas amenazas me regalaron una riqueza paisajística increible. Hay también algunas, aunque muy pocas, colgadas en el vínculo que os he dicho antes.

Con ganas me quedé de cruzar la frontera croata y descubrir Dubrovnik, pero no teníamos demasiado tiempo y un hecho tan insignificante ya en la Unión Europea como pueda ser cruzar una frontera, aquí puede convertirse en una pesadilla. Todo depende de con quién se viaje en el autobús… si no hay problemas, se cruza en unos 10-15 minutos; si los hay, el viaje a Dubrovnik (como a cualquier lugar fuera de Serbia en otro transporte que no sea avión), puede durar horas… y si no, algún día os contaré la vez que me aventuré en tren hasta Salónica (Grecia), que está a escasos 600 km. de Belgrado pero que me llevó 16 horas de viaje (de ellas, unas cuantas parada en la frontera de Macedonia, y otra, en la griega).

Para terminar con Montenegro, os cuento que el último día fuimos en dirección a Albania y aprovechamos para llegar a Podgorica en tren. Atravesamos el Skadar Jezero, que es precisamente la frontera natural entre ambos países, un lago precioso lleno de nenúfares. Dicen que está lleno de monasterios y pequeñas iglesias alrededor, así como de pequeños pueblos de pescadores. Definitivamente, es el punto de partida en mi próxima visita a Montenegro, y lo mejor es que en dos horas, literalmente, me planto allí (una de avión y otra de tren).

A modo de resumen:

- Lo mejor: El paisaje, la tranquilidad, y comer pescado fresco (¡Qué pulpo! ¡Qué gambas!)

- Lo peor: El servicio (desesperante) y Podgorica (fea, triste y pobre. Mi mente se preguntó una y mil veces ¿Esto es realmente la capital del país?... No quiero ni pensar cómo estarán ciertas zonas rurales).

jueves, 18 de octubre de 2007

Como el cielo y la tierra

Sin tiempo a mucho, os cuento que en breve me voy a Eslovenia. Esta semana he estado más tiempo fuera de Serbia que en Serbia: llegué el domingo de Montenegro (prometo entrada; de momento podéis ver las fotos en el link que he puesto a la derecha "El mundo a través de mis ojos") y esta misma noche nos vamos en tren nocturno a Ljubljana. Me hace una ilusión tremenda. Aunque los dos países son parte de la antigua Yugoslavia, creo que el contraste entre ellos puede ser como el cielo y la tierra. Vamos, que dudo que tengan mucho que ver. Más detalles, a la vuela :)

domingo, 14 de octubre de 2007

Bajo el agua

Sin palabras... Así ha quedado mi pueblo, bajo el agua.


www.Tu.tv


Por más que mire las imágenes, no consigo creerme que esto ha sucedido allí, en esas calles por las que he pasado miles, cientos de veces. Veo ese río desbordado y se me ponen los pelos de punta... esa furgoneta blanca flotaba a escasos 200 metros de mi casa.

Me apena escuchar el tono con que mi madre me contaba hoy lo sucedido mientras yo, ajena al desastre, había estado disfrutando de tres días en la paradisíaca costa montenegrina; me pone triste oir a mi hermana diciendo que el pueblo da realmente pena; me apena saber que algunos lo han pedido todo, algunos incluso a familiares... los he visto en la televisión, en las fotos... me hago cruces cuando veo esas imágenes, la calle Divina Aurora totalmente arrasada... Me pone los pelos de punta escuchar las sirenas del ejército en la calle mientras hablamos por teléfono; ver la casa de la amiga de mi hermana abajo; ver la papelería a la que siempre voy, arrasada... Ser tristemente portada de diarios y telediarios... Como decía mi madre ahora: "Jamás pensaba que iba a vivir una situación así". Ni yo tampoco; ni siquiera en la distancia.


A quienes les interese, aquí tienen unos vínculos más:

- La fuerza del río Girona destruye el puente de Beniarbeig:




- Vídeo con la caída en vivo y en directo de la casa de la amiga de mi hermana (sucede justo al comienzo). A pocos metros del suceso se encontraban también mis padres junto con otros vecinos.


Para que os podáis hacer una idea mejor, os dejo una foto del cauce del río que eché en diciembre de 2006 (la casa granate que se ve a la izquierda es la que se ha venido abajo. En aquel entonces, existían dos puentes: el que se ve en la foto y en el que yo estaba echando la foto).




Vídeo de la riada en octubre de 2007. Los dos puentes prácticamente se los ha comido el agua y del resto de daños materiales y personales, desgraciadamente, ni que hablar cabe.





- El taponamiento de los puentes agravó la riada (El País, 14 de octubre de 2007).

- "Estuve dos horas llorando". (El País, 14 de octubre de 2007)

- "El Verger", zona cero del diluvio (Abc, 14 de octubre de 2007)

- El temporal provoca la muerte de una anciana en El Verger y el derrumbe del puente en Beniarbeig (Canfali, 14 de octubre de 2007)

martes, 9 de octubre de 2007

Gracias al amanecer

Son las 8 de la mañana y aunque he madrugado porque tengo un montón de cosas que hacer (hoy no entro a trabajar hasta las 15h), quería escribir un poquito. Hace bastantes días que no escribo nada nuevo; el tiempo me ha podido. Y si lo he hecho, ha sido un texto breve que espero que muchos de vosotros no llegarais a leer. Fue fruto de mi egoismo mezclado con mi cansancio nocturno y esos celos repentinos que me dieron al saber que "mi gran amor" ha encontrado a su media naranja. Supongo que fue el hecho de que hace dos semanas planeábamos nuestro reencuentro en Belgrado o cualquier rincón de Europa, y ayer me planteó que no iba a ser así; que a partir de ahora probablemente ya no podré acompañarlo en sus viajes, ni siquiera como amigos. Me sentí profundamente triste, no lo pude evitar, aunque sé que esto no es nada extraordinario. Que es la vida misma. Y que si algún día decidimos no estar juntos era por algo, y que era normal que cada uno buscara a otras personas.

Supongo que me afectó porque me pilló desprevenida. Supongo que me afectó porque este verano, a partir de que yo me sacara la plaza, empezamos a acercar posiciones y vimos que nuestros planes para viajar a diferentes lugares que siempre habíamos dicho, podían hacerse por fin realidad; sentí que nuestras posiciones parecían estar por fin claras, definidas, y eso nos permitía compartir ilusiones al tiempo que hacer nuestras vidas en lugares diferentes. Pero bueno, parece que nuestro gran proyecto, ese dichoso viaje a Perú y Brasil taaaantas veces pospuesto y que parecía viable en 2008, seguirá pospuesto durante mucho tiempo. Quizá para siempre. Por lo menos con él, que era con quien me daba ilusión cruzar el charquito.

Aunque no puedo dejar de sentir cierta pena, reconozco que las horas de sueño han jugado a favor: veo las cosas de forma más tranquila, lo entiendo perfectamente, y en el fondo me alegro mucho por él. Sé que está feliz. Con el amanecer suelo ver siempre la realidad desde otro prisma, normalmente positivo. Así que, aunque hoy no pueda dejar de pensar, voy a intentar mantenerme en el optimismo que me venía invadiendo estos días.

Parece que octubre es sinónimo de actividad vertiginosa en Belgrado. Ayer supe que en principio mañana comienza el curso de portugués intermedio, al que seguramente iré. No creo que asistir a la primera clase porque me debato entre ir a un concierto de música sefardí de un grupo que me encanta, Shira Uftila (por cierto, a ver si un día hablo de este tema), o ir a una actuación del otro gran festival de música que empieza ahora (El BEMUS), pero tengo intenciones de continuar con el portugués. Por una parte me da pereza (sobre todo, con la cantidad de cosas que tengo en la cabeza), pero por la otra me da mucha ilusión pensar en la posibilidad de irme a Brasil algún día, o bien cuando escucho las canciones o veo la tv y entiendo mucho más que hace unos meses,...

También ayer anduve por la universidad buscando cuándo empiezan las clases de griego moderno. En principio debería ser también esta semana, aunque la universidad suele ser un mundo caótico que no ayuda a entender, desde mi perspectiva, que todo esté escrito en cirílico. Sin embargo, hay cosas buenas: ayer pedí ayuda para encontrar el aula que buscaba, para ver horarios, para hablar con el responsable del departamento, etc, etc, etc, y lo hice todo en serbio. Salí sin horarios todavía, pero contentísima :)))) Poco a poco voy yendo ya más allá de mis discursos habituales, lo cual es para mí un claro signo de progreso. Lento, pero progreso :)

Este año parece que no va a haber cursos de serbio en el Cervantes, carencia que ya he comenzado a paliar (entre otros) con.... ni más ni menos que.... la revista HELLO! Seguro que muchos pensaréis: ¿Con la HELLO? Esta mujer se ha vuelto loca. Pues sí... en España no la he comprado ni se me ocurriría hacerlo jamás. Sólo se la compraba a mi querida Elvira de vez en cuando para que se distrajera mientras pasaba horas y horas sentada en la terraza de casa, tomando el solecito (aishh... sniff... snifff...). Pero el domingo por la mañana tomando el café en casa de la vecina la hojeé y me di cuenta de cuantíssssimo podía aprender con ella. Y, ¿por qué despreciar un recurso semejante? ¿Sólo por los comentarios de la gente? Aunque no le pega mucho a este contexto, “Ande yo caliente, ríase la gente”. Está escrita en un lenguaje neutro y no muy complejo, además de con muchísimas expresiones que me pueden ir geniales para los casos. El que lleve tantas fotografías y haya ese tipo de información ya de por sí taaaaaan previsible me ayuda a entender mejor, a deducir la información que a mí me interesa. En realidad, no son más que estrategias de lectura que estoy desarrollando para mi memoria y para mis clases. Pero funcionan, funcionan :))) Me encanta sentarme frente a un texto y empezar a subrayar todo lo que ya entiendo sin usar diccionario, sólo aplicando conocimientos previos y e información de otros elementos.

Esto lo aprendí en la universidad con Olga Esteve y Martín Peris. Lo hicimos en un texto en polaco y al final de las dos horas acabamos escribiendo frases supersencillitas en dicha lengua (Alfonso, penica que no las tengo aquí para que las corrigieras. Seguro que dan pena, pero las hicimos sin tenir ni zorra de polaco y deduciendo el funcionamiento de esta lengua a partir de una noticia de deportes publicada en un períodico :))) ) Muy guay, muy guay.

Y bueno, mientras andaba por aquel caótico pasillo de la universidad descubrí que existe el Instituto Confucio. Es un equivalente aproximado al Cervantes, pero para la difusión de la lengua y la cultura chinas (Aquí os dejo el link de la página oficial:
http://spanish.hanban.edu.cn/) Flipé con que una institución como ésta esté ya metida en un país como Serbia; me eché a temblar (no de forma negativa, sino más bien por la sorpresa) de ver que realmente China está extendiendo sus tentáculos por el planeta entero casi sin darnos cuenta. De que se acerca la revolución amarilla :). Porque, señores, a Serbia no ha llegado todavía el esperado Instituto Camoes, acaba de llegar el Italiano, de reabril del Goethe (tras un parón de diez años), el British Council no tiene clases y sólo está como centro cultural y de recursos, el Cervantes no tiene todavía 4 añitos y el Insti Francés va poco más allá que el nuestro. Así que esto puede daros una indicación de la situación del país.

En fin, me tengo que ir ya. Esta semana está todo bastante liado con los mil cursos, conciertos, encuentros e historias varias, sobre todo, teniendo en cuenta que el viernes temprano tempraníssimo me voy para Montenegro, paraíso todavía no descubierto (más que por la mafia rusa, parece ser). Pero más noticias y fotos a la vuelta.
Pd: por cierto, hablando de fotos, he añadido un link en el apartado "Vínculos" (columna de la derecha) con mi espacio en Flickr... Plagiando a otros, vaya :))) Besos a todos.