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martes, 9 de octubre de 2007

Gracias al amanecer

Son las 8 de la mañana y aunque he madrugado porque tengo un montón de cosas que hacer (hoy no entro a trabajar hasta las 15h), quería escribir un poquito. Hace bastantes días que no escribo nada nuevo; el tiempo me ha podido. Y si lo he hecho, ha sido un texto breve que espero que muchos de vosotros no llegarais a leer. Fue fruto de mi egoismo mezclado con mi cansancio nocturno y esos celos repentinos que me dieron al saber que "mi gran amor" ha encontrado a su media naranja. Supongo que fue el hecho de que hace dos semanas planeábamos nuestro reencuentro en Belgrado o cualquier rincón de Europa, y ayer me planteó que no iba a ser así; que a partir de ahora probablemente ya no podré acompañarlo en sus viajes, ni siquiera como amigos. Me sentí profundamente triste, no lo pude evitar, aunque sé que esto no es nada extraordinario. Que es la vida misma. Y que si algún día decidimos no estar juntos era por algo, y que era normal que cada uno buscara a otras personas.

Supongo que me afectó porque me pilló desprevenida. Supongo que me afectó porque este verano, a partir de que yo me sacara la plaza, empezamos a acercar posiciones y vimos que nuestros planes para viajar a diferentes lugares que siempre habíamos dicho, podían hacerse por fin realidad; sentí que nuestras posiciones parecían estar por fin claras, definidas, y eso nos permitía compartir ilusiones al tiempo que hacer nuestras vidas en lugares diferentes. Pero bueno, parece que nuestro gran proyecto, ese dichoso viaje a Perú y Brasil taaaantas veces pospuesto y que parecía viable en 2008, seguirá pospuesto durante mucho tiempo. Quizá para siempre. Por lo menos con él, que era con quien me daba ilusión cruzar el charquito.

Aunque no puedo dejar de sentir cierta pena, reconozco que las horas de sueño han jugado a favor: veo las cosas de forma más tranquila, lo entiendo perfectamente, y en el fondo me alegro mucho por él. Sé que está feliz. Con el amanecer suelo ver siempre la realidad desde otro prisma, normalmente positivo. Así que, aunque hoy no pueda dejar de pensar, voy a intentar mantenerme en el optimismo que me venía invadiendo estos días.

Parece que octubre es sinónimo de actividad vertiginosa en Belgrado. Ayer supe que en principio mañana comienza el curso de portugués intermedio, al que seguramente iré. No creo que asistir a la primera clase porque me debato entre ir a un concierto de música sefardí de un grupo que me encanta, Shira Uftila (por cierto, a ver si un día hablo de este tema), o ir a una actuación del otro gran festival de música que empieza ahora (El BEMUS), pero tengo intenciones de continuar con el portugués. Por una parte me da pereza (sobre todo, con la cantidad de cosas que tengo en la cabeza), pero por la otra me da mucha ilusión pensar en la posibilidad de irme a Brasil algún día, o bien cuando escucho las canciones o veo la tv y entiendo mucho más que hace unos meses,...

También ayer anduve por la universidad buscando cuándo empiezan las clases de griego moderno. En principio debería ser también esta semana, aunque la universidad suele ser un mundo caótico que no ayuda a entender, desde mi perspectiva, que todo esté escrito en cirílico. Sin embargo, hay cosas buenas: ayer pedí ayuda para encontrar el aula que buscaba, para ver horarios, para hablar con el responsable del departamento, etc, etc, etc, y lo hice todo en serbio. Salí sin horarios todavía, pero contentísima :)))) Poco a poco voy yendo ya más allá de mis discursos habituales, lo cual es para mí un claro signo de progreso. Lento, pero progreso :)

Este año parece que no va a haber cursos de serbio en el Cervantes, carencia que ya he comenzado a paliar (entre otros) con.... ni más ni menos que.... la revista HELLO! Seguro que muchos pensaréis: ¿Con la HELLO? Esta mujer se ha vuelto loca. Pues sí... en España no la he comprado ni se me ocurriría hacerlo jamás. Sólo se la compraba a mi querida Elvira de vez en cuando para que se distrajera mientras pasaba horas y horas sentada en la terraza de casa, tomando el solecito (aishh... sniff... snifff...). Pero el domingo por la mañana tomando el café en casa de la vecina la hojeé y me di cuenta de cuantíssssimo podía aprender con ella. Y, ¿por qué despreciar un recurso semejante? ¿Sólo por los comentarios de la gente? Aunque no le pega mucho a este contexto, “Ande yo caliente, ríase la gente”. Está escrita en un lenguaje neutro y no muy complejo, además de con muchísimas expresiones que me pueden ir geniales para los casos. El que lleve tantas fotografías y haya ese tipo de información ya de por sí taaaaaan previsible me ayuda a entender mejor, a deducir la información que a mí me interesa. En realidad, no son más que estrategias de lectura que estoy desarrollando para mi memoria y para mis clases. Pero funcionan, funcionan :))) Me encanta sentarme frente a un texto y empezar a subrayar todo lo que ya entiendo sin usar diccionario, sólo aplicando conocimientos previos y e información de otros elementos.

Esto lo aprendí en la universidad con Olga Esteve y Martín Peris. Lo hicimos en un texto en polaco y al final de las dos horas acabamos escribiendo frases supersencillitas en dicha lengua (Alfonso, penica que no las tengo aquí para que las corrigieras. Seguro que dan pena, pero las hicimos sin tenir ni zorra de polaco y deduciendo el funcionamiento de esta lengua a partir de una noticia de deportes publicada en un períodico :))) ) Muy guay, muy guay.

Y bueno, mientras andaba por aquel caótico pasillo de la universidad descubrí que existe el Instituto Confucio. Es un equivalente aproximado al Cervantes, pero para la difusión de la lengua y la cultura chinas (Aquí os dejo el link de la página oficial:
http://spanish.hanban.edu.cn/) Flipé con que una institución como ésta esté ya metida en un país como Serbia; me eché a temblar (no de forma negativa, sino más bien por la sorpresa) de ver que realmente China está extendiendo sus tentáculos por el planeta entero casi sin darnos cuenta. De que se acerca la revolución amarilla :). Porque, señores, a Serbia no ha llegado todavía el esperado Instituto Camoes, acaba de llegar el Italiano, de reabril del Goethe (tras un parón de diez años), el British Council no tiene clases y sólo está como centro cultural y de recursos, el Cervantes no tiene todavía 4 añitos y el Insti Francés va poco más allá que el nuestro. Así que esto puede daros una indicación de la situación del país.

En fin, me tengo que ir ya. Esta semana está todo bastante liado con los mil cursos, conciertos, encuentros e historias varias, sobre todo, teniendo en cuenta que el viernes temprano tempraníssimo me voy para Montenegro, paraíso todavía no descubierto (más que por la mafia rusa, parece ser). Pero más noticias y fotos a la vuelta.
Pd: por cierto, hablando de fotos, he añadido un link en el apartado "Vínculos" (columna de la derecha) con mi espacio en Flickr... Plagiando a otros, vaya :))) Besos a todos.

lunes, 28 de mayo de 2007

Como el día

Hoy no me siento bien. Estoy triste, como hace dos días horas antes de la fiesta que di en casa, la cual salió bien al final y consiguió subirme el ánimo y olvidar a los que echo de menos. Lo pasé genial, aunque hubo algunos aspectos que creo que tengo que mejorar para la siguiente (asegurarme de que la música va a llegar antes, no citar a la gente tan pronto, poner más comida, etc.) Pero el balance, en general, es positivo :D De hecho, no hay fotos: no me acordé de echar, cosa realmente extraña en mí, lo cual es reflejo de que lo acabé pasando bien y anduve ocupada toda la noche con unos y otros :)))

Pero no me quiero desviar del tema con el que he querido comenzar la entrada de hoy: y es que me siento como el día. Ha amanecido precioso, con mucho sol, mucho calor, pero ha terminado diluviando y con una bajada de las temperaturas considerable. Y todo ha sido en cuestión de minutos. En no más de dos minutos, el cielo se ha cubierto de nubarrones grises, el viento se ha vuelto huracanado, y a comenzado a llover a cántaros, incluso a granizar un poco me atreviría a decir. De hecho, faltaban una media hora para irme a trabajar y pensaba: “Aun voy a tener que llamar y decir que no llego a tiempo”. Por suerte, a la hora de irme para el Cervantes, ya no llovía, aunque noté que ya no iba tan cómoda con el jersey de tirantes que me había puesto esta mañana. Incluso los vaqueros, que durante las primeras llegaron a molestarme, después me vinieron bien. Estas tormentas están siendo bastante frecuentes en estos últimos 10 días, aunque hoy me ha sorprendido la rapidez con que ha cambiado el día.

Con mi ánimo ha pasado algo similar: me he levantado contenta, ilusionada, y las clases de la mañana han salido bien. Muy bien. Esos grupos me transmiten, en especial uno, y creo que también yo les puedo transmitir mi energía e ilusión. Compartimos contextos más allá del aula, y eso se nota mucho. Sin embargo, cuando al mediodía he llegado a casa y me he puesto a corregir lo que tenía que entregar esta noche, ha sido cuando me ha empezado a entrar la mala leche. Además, en cuestión de segundos.

Les pedí hace una semana que crearan un pequeño texto sobre la ciudad en la que les gustaría vivir: que la comentasen (qué hay, cómo es, si tiene algo característico, si es multicultural, etc.) y que la compasaren con Belgrado en, al menos, 5 aspectos (el clima, el número de habitantes,…). También tenían que comentar qué cosas eran las que más les gustaban, las que menos,… y, por supuesto, debían incluir una fotografía de la ciudad. Como de costumbre, ha habido textos muy buenos, muy currados; pero también los ha habido malos, y lo que es peor, copiados de internet, lo cual me rebienta. Sobre todo, cuando la acción viene de alguien que no tiene ni puñetera idea y te planta un texto que ni el mejor de la clase hubiera podido escribir. Me da taaaaaaaanta rabia esa cara dura, el que me hagan perder el tiempo corrigiendo eso, que pretendan tomarte el pelo así… Así que he sido cabrona y en mi enfado, he buscado los links de los que había sacado la información la persona en cuestión y le he adjuntado una nota diciéndole que me era imposible evaluarle el texto porque la información estaba sacada de esos links y no era suya. Tendríais que haberle visto el careto que se le ha puesto. Después me ha venido a decir que si lo podía repetir. Y he aceptado. A ver si esta vez es más honesta.

Este grupo de la tarde me agota. Me mata. Son taaaaaan maleducados, tan poco respetuosos, que al final no puedo dejar de serlo también yo a pesar de que me controlo horrores. Sobre todo, me molestan algunos que me han reconocido en más de una ocasión que saben que su actitud es poco apropiada, pero que no la cambian. Así que, a 6 horas de terminar el curso, he decidido pasar de ellos y limitarme meramente a dar los contenidos que entran en el examen; ni objetivos comunicativos ni hostias porque les pongo a hablar y hablan de todo menos de la actividad. Y además, tienen la desfachatez de hacerlo en serbio. Y lo que es peor, en el diario de aprendizaje que escriben cada semana, se quejan de que “es que hay mucha gente que habla en serbio todo el rato y de cosas ajenas a la clase”. Desde luego, tienen un morro. Es el único curso que se me ha descontrolado, pero ya paso. A la mierda todos. No puedo más y no voy a dejar que me hundan en estos momentos, cuando ya apenas me queda energía académica para rematar el año. Menos mal que, por lo menos, fuera del Cervantes he empezado a resucitar después de muchos meses de penumbra. Parece que por fin he tocado fondo y empiezo a ver esa luz que brilla, ya brilla :))

Gran parte de mi tristeza se debe también a que hoy se ha ido Miguel, mi compañero de "deporte", entre otras cosas, aunque deporte, lo que se llama deporte, poco :-/ Sin embargo, junto con Natalia, otra colega, hemos formado un buen grupo y hemos hecho muchas cosas juntos este año. Además, vivía a la vuelta de la esquina y se agradecía tener a alguien en el barrio... ahora siento que me falta algo... y seguramente será así hasta octubre, cuando espero que, por fin, nos reencontremos de nuevo... Tampoco está por aquí Tito... Y es que este mes de mayo ha sido extraño: todo el mundo ha desaparecido... y en el próximo, vamos a ser muchos otros los que desaparezcamos. Ya tengo pensadas mis vacaciones, aunque eso lo comento otro día en otra entrada. Hoy no estoy de humor para hacerlo...

jueves, 1 de marzo de 2007

Corazón abierto

Hay días en que ves la vida a través de la lupa del optimismo y que cualquier acción, detalle, adjetivo normalmente insignificante llevan añadida una pizca de amabilidad. Y hoy ha sido uno de esos días. Afortunadamente. Primero, el día ha amanecido soleado y caluroso. Matizo "soleado" porque el color habitual en el invierno belgradense suele ser el gris y la temperatura en febrero-marzo pocos días roza los cero o, peor aun, los supera. Sin embargo, este invierno está siendo una excepción. Hoy, tras días de lluvia y Košava, un viento fácilmente reconocible en Belgrado por hacer bajar las temperaturas de manera considerable, el termómetro ha vuelto a marcar 15. De hecho, es lo que acabo de ver en el reloj digital de la plaza a las 23 de la noche, justo cuando regresaba a casa después de tomar una cañita con los estudiantes.

La segunda cosa con la que me ha sorprendido el día ha sido con la amabilidad de la dependienta del supermercado que han renovado a la vuelta de la esquina. No es que los serbios sean antipáticos; como extranjera, debo reconocer que me siento bastante "mimada" por gran parte de la población, si bien es cierto que bordes encuentras en todas partes, y en las cajas y en los puestos burocráticos en este país también hay muchos. Pero la amabilidad de esa señora hoy me desbordó. Se desvivía por ayudarme, por acompañarme a cada rincón del supermercado para que lo conociese, ya que ha detectado con facilidad que era extranjera al ir a pesar la fruta y la verdura, que ha sido la primera parada que he hecho. Ya en la cola, me ha vuelto a reconocer y, pese a que he insistido en que me podía decir el precio en serbio, ha preferido tardar un montón mientras recuperaba de su ya atrofiado inglés la manera de leer cifras mayores que mil. Todo un gesto :)

Pero si algo me ha emocionado ha sido, cuando menos lo esperaba, reencontrarme con una vieja amiga a la que hacía prácticamente año y medio que no veía. Desde mi llegada a Belgrado, en septiembre de 2005. Por motivos que ahora no vienen al caso, dejamos de hablarnos, de tener contacto,... nos olvidamos, aun sabiendo que vivíamos en la misma ciudad, que nuestros caminos cada día se cruzaban cerca. No ha sido hasta hoy, en la puerta de una perfumería, cuando nos hemos vuelto a reencontrar. Lo bonito ha sido que, en un solo mirar de ojos, que nos ha llevado a la sorpresa, a creer que no podíamos creer lo que estábamos viendo, hemos dejado las diferencias y nos hemos fundido en un fuerte abrazo, casi sin mediar palabra, sólo risas llenas de mucho cariño y una sinceridad que ya jamás creía posible. Casi sin poderlo controlar, se me ha abierto el corazón, desbordado por la alegría.

Y es que a veces, cuando crees que la amistad ha muerto, que el tiempo la ha asesinado, te das cuenta de que sigue existiendo.