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martes, 24 de abril de 2007

Fiebre deportiva

Esta mañana me ha sonado el despertador a las 7.00, casi como de costumbre, aunque mi día no ha empezado como siempre. Hoy hemos dado comienzo a la etapa "atlética" en Belgrado, algo que llevaba mucho tiempo con ganas de hacer pero por lo que todavía no me había decidido. Probablemente, ha influido el buen tiempo. Y es que hoy he comenzado el día yendo a correr. Bueno, correr, lo que se dice correr, he corrido... unos 15 minutos porque estoy bastante "oxidada". Pero hemos andado bastante. Hemos ido Miguel, un colega del trabajo, y yo por la fortaleza de Kalemegdan y hemos continuado por el Danubio... Ha sido una vuelta bien bonita y además, el día acompañaba: ha amanecido claro, claro, con un azul precioso en el cielo y una luz amarilla, intensa. El toque especial lo daban los bosques del Danubio que ya son verdes, a diferencia de hace unos meses, cuando predominaba el marrón grisáceo. Y entre tanta agua y tanto bosque, algunos barcos viejotes y oxidados que cruzaban el Danubio. A ver si el próximo día me llevo la cámara y hecho un par de fotos por el "puerto" de Belgrado :) porque tengo la esperanza de que esta fiebre deportiva no acabe en dos días :)

sábado, 24 de febrero de 2007

Tortugas "ninja"

Aquí os dejo unas pequeñas imágenes de lo que se veía esta tarde por las calles de Belgrado, invadido de tortugas ninja azules. ¿El motivo? El derbi Estrella Roja-Partizan, los dos grandes equipos de la ciudad, algo así como un Español-Barça o un Atlétic-Real Madrid, aunque en realidad yo creo que se detestan tanto como en un Barça-Real Madrid. ¡O incluso MÁS!

Es increible lo de este país con el fútbol. Bueno, con los deportes en general. Si bien es cierto que tiene su parte buena (aquí todos crecen practicando algún deporte y son supersanos en ese aspecto. Algunos (no pocos, de hecho), llegan incluso a jugar en selecciones nacionales), también la tiene mala: se desmadran, se les va la pelota cuando ven una pelota saltar de un campo a otro, o de una portería a otra, o de una canasta a otra... En fin, que cualquier deporte es adorado y seguido en esta ciudad de forma extrema, con una adoración y un fervor sin límites. Casi me atrevería a decir que el deporte es el opio de este pueblo.

El año pasado tuve la oportunidad de estar en un partido de baloncesto. Jugaban el Unicaja y el Partizan y, de verdad, aluciné. Era impresionante ver toda la grada "negriblanca" saltando, vitoreando, gritando, sudando,... el pabellón entero vibraba. Se volvían locos, y eso que perdieron. Por supuesto, ni se me ocurrió abrir la boca o saltar cuando el Unicaja hacía canasta. Iba advertida, de hecho, por parte del amigo que me acompañaba, quien me había hecho prometer que, ganase o perdiese el Unicaja, debía mantenerme al margen de la emoción: “Con esta gente nunca sabes qué puede pasar, cuál va a ser su reacción”. Y en efecto: meses más tarde, en uno de los encuentros Partizan-Estrella Roja, la grada se vino abajo porque los hinchas de un equipo estaban saltando y yendo a buscar a los del equipo contrario y tuvieron que suspender el partido. La noticia se publicó, incluso, hasta en El País.

Hoy, después de 11 años, ha ganado el Partizan. No he salido todavía a la calle, pero estoy segura de que va a ser el comentario de esta noche, como lo son el lunes los resultados de la Liga de Fútbol española, que ocupa un conocido canal de televisión serbio cada tarde de domingo. No es extraño que algún alumno te venga a hacer el comentario sobre los resultados del Valencia (ante los cuales mi cara es de desconocimiento o sorpresa, normalmente) porque saben que eres de allí. O incluso, que llevados por su emoción, por su afición, te regalen una bufanda del Partizan o del Estrella Roja, o un DVD con los mejores goles de la historia de ese club de fútbol. Es increíble la dimensión de la locura futbolera en este país.