jueves, 27 de noviembre de 2008

Me voy...

Hace días que no escribo, pero precisamente porque me están pasando demasiadas cosas y no tengo tiempo para todo. Todavía se avecinan más, pero esas sí me gustaría realmente compartirlas... Para eso he creado un nuevo blog que espero poder ir actualizando durante los 10 días que estaré fuera... Ojalá que vosotros también me acompañéis en la aventura. Aquí os paso el link:

http://melekentierradefaraones.blogspot.com/

domingo, 16 de noviembre de 2008

Horas eternas

Vaya nochecita la de ayer/hoy. Empezó de forma extraña ya en el Festival Etnográfico que organizaban y al que se nos ocurrió ir al ver que había un pase de un corto brasileño y otro español. A pocos minutos del comienzo, ya un viejo empezó a roncar en la sala; a los pocos minutos, una pareja sentada al fondo empezó a discutir y se acabaron abofeteando y saliendo (¡flipo con la gente!); y a los 40 minutos o algo así nos piramos porque el DVD brasileño había dado ya más de 20 veces error y se paraba cada 3 segundos. Aquello era incomprensible. Una pena. Pero bueno, nos compensamos yendo a comer un pequeño restaurante que hemos descubierto justo a la vuelta de la esquina. Pequeñito, con las paredes amarillas y lleno de colores, pero muy sencillo y acogedor, luz indirecta... un poco lejos del estilo serbio más tradicional, que era lo que no me apetecía encontrarme precisamente.

A las 2:00, a pocos minutos de entrar en casa, me llega un sms de mi vecina, que me necesitaba. Subo, cojo el ascensor, y aún no estaba ni en la puerta, ya estaba ella saliendome a buscar. El vecino no había aparecido todavía (y se suponía que tenía que llegar a las 22:00). Ni siquiera había llamado; ni siquiera había recibido los sms que ella le había estado mandando; ni siquiera tenía cobertura. La intenté tranquilizar. Me sorprendió verme en esa posición, porque siempre es ella la que me tranquiliza y me ayuda a buscar soluciones en este país. Le dije que seguro que se había quedado por ahí tomando algo con algún amigo, etc.

Esperamos hasta las 3:30 y allí no aparecía nadie. Yo dormía a ratos porque no podía aguantar el sueño. Estaba muerta. Estabamos las dos envueltas en una manta porque definitivamente ha bajado la temperatura en Belgrado y hacía frío. ¿Qué hacer? Habíamos llamado al servicio de transportes públicos para ver si había habido algún problema con alguna línea de autobuses que unía los dos puntos de la ciudad que nos interesaban... Sin respuesta. El siguiente paso era llamar a los Servicios de Urgencia para ver si habían atendido a alguien con su nombre y apellidos. Ninguna de las dos se atrevía a llamar. Nerviosa, la final, cogió el teléfono y llamó. Sin registro alguno. Su nombre no constaba.

De madrugada, mientras yo dormía un rato, han vuelto a llamar. Nada. Sin respuesta. Y sobre las 7.30 no hempos podido aguantar más y ha llamado al colega con el que supuestamente mi vecino había salido anoche. Para desgracia de los allí presentes, mi vecino salió anoche de su casa a las 22:00 y dijo que se venía para el centro, que iba a ir un rato a la kladionica, algo similar a una casa de apuestas, a tomarse algo y a dormir. No podíamos entender nada... nuestras hipótesis de que se habían emborrachado y había decidido quedarse a dormir allí se esfumaban. El siguiente paso ha sido esperar hasta las 10:00 para ver si había conseguido llegar a la kladionica. Y nuevamente, para nuestro disgusto, tampoco había estado allí por la noche. ¿Qué puñetas había pasado? Su amigo lo había visto subir al autobús, en la línea de autobús no se había registrado ningún problema, no constaba en la lista central de ingresados por urgencias, no había estado en la kladionica,... A lo largo de la noche se nos han ido ocurriendo mil y una posibilidades, aunque cierto es que en alto sólo nos hemos atrevido a comentar las "buenas". Sin embargo, todos sabíamos que también podíamos esperar algo malo... Las lágrimas y la histeria de mi vecina no cabe ni comentarlas, aunque de verdad le ha ganado la batalla a la paciencia, porque se ha controlado mucho a lo largo de las horas...

Ya de día, y a una hora prudencial de domingo por la mañana, hemos llamado a un contacto que teníamos que trabaja en la policia; ir por nuestra cuenta nos hubiera costado un "Vuelva usted en unas 12 horas, que sólo hace 12 que está desaparecido". Para aumentar nuestra lucha contra la paciencia, el contacto no entraba a trabajar hasta las 14h, pero aún así ha tomado los datos para ver qué se podía hacer. Hemos llamado a los amigos de mi vecino, con lo que supuestamente no iba a salir anoche pero con los que quizá pudo terminar e irse de borrachera. Nadie sabía nada. En la desesperada, mi vecina ha llamado al colega de anoche para suplicarle, por favor, que le dijera la verdad, incluso si su novio estaba pasando la noche con otra. Sólo quería saber que estaba sano y salvo. Nikola insistía en que él no sabía nada.

Sobre las 12, un sms. Mi vecino volvía a tener activo el móvil. Lo hemos llamado urgentemente y sí, estaba bien, a escasos metros de casa. Prefería no hablar por el teléfono, mejor nos lo contaba al subir. Si digo que ha entrado tranquilo es algo que no extrañará a los que lo conozcan, riéndose de lo que había pasado y quitando importancia a nuestros nervios, sufrimiento,... Lo había detenido la policia anoche, algo que a mí no me entraba en la cabeza porque no lo veo precisamente vándalo a este hombre. He aquí la reconstrucción de los hechos:

A las 22:00 se montó en el autobús después de haber estado en un bar con su colega Nikla tomando unas 5 ó 6 cervezas (que nadie crea que puede estar fácilmente borracho con esa dosis. De hecho, es la normal, la diaria). A medio camino sintió que se estaba meando y decidió bajarse al autobús. Se metió entre unos árboles (Belgrado está lleno de parques, etc.) y de repente llegó la policia a detenerlo; a él y a otros tantos hooligans que estaban causando problemas a la salida del partido de fútbol (en efecto, mi querido vecino se encontraba a esas horas por allí, pero no por el fútbol, sino POR CASUALIDADDDD!). De nada sirvió insistirles que no iba con el grupo de hooligans, que había parado porque tenía un pequeño apuro y tenía que llegar a casa. Le quitaron el móvil, se lo apagaron, y no le dejaron hacer llamada alguna. Genial... y ahí nos tienes a nosotras sufriendo y con el moco caído toda la noche, imaginando, como no, lo peor.

En fin... cosas que pasan.

jueves, 13 de noviembre de 2008

De vuelta

Pues digo yo que ya será hora de volver, ¿no? Sí, he decidido que voy a pasarme de nuevo por el blog de vez en cuando, aunque sea para dar breves pinceladas de lo que hago, siento, vivo, etc. Hacía días, incluso semanas o algún mes que otro, que lo iba pensando, pero no me atrevía a dar el paso.


Acabo de volver a casa, después de un día duro e intenso. He vuelto dando un paseo desde Dorcol, cargada con algunas bolsas de la compra pero agradeciendo esa oscuridad fresca y el olor de castañas que ya comienza a invadir las esquinas de la ciudad. Digo ya porque no lo había hecho hasta ahora. Era 6 de noviembre y andaba yo todavía en manga corta, bajo un sol de 25ºC, por las calles de Belgrado… ¡Qué placer y qué remordimiento por pensar que qué bien sienta a veces el calorcito del cambio climático!... sobre todo, cuando una sabe que hace poco más de cuatro años estaba nevando en días como estos.


Pues eso… que empieza esta aventura de nuevo.

domingo, 1 de junio de 2008

Cerrado por vacaciones

Efectivamente, son ya demasiadas semanas sin pasar por aquí. Y esta vez lo hago con la intención de poner un punto. No sé si a parte o final, pero la cuestión es que me he decidido. Hacía semanas que la idea me rondaba, pero no he hecho más que posponer esta entrada por no estar completamente segura. Curiosamente, acabo de visitar algún blog que otro y veo que otros habéis tomado la misma decisión. Quizá sea este tiempo ya veraniego, las mil y una actividades y personas que la vida nos está poniendo delante, mi incapacidad para mantenerme entretenida con una cosa durante mucho tiempo, mi necesidad constante de experimentar cosas nuevas. Pero sí, siento que en estos momentos más que estar pendiente de un blog, necesito estar pendiente de lo que me sucede ahí fuera. Así que me declaro de vacaciones durante un tiempo. Puede que vuelva más pronto de lo que me imagino. En todo caso, os aviso. Besazos a todos.

viernes, 25 de abril de 2008

Las agujas y yo

Esta noche apenas he conseguido dormir. A muchos os parecerá una tontería, pero es que hoy me iba a hacer un análisis de sangre y les tengo pánico a las agujas. De hecho, hacía más de 20 años que no me hacía ninguno porque recordaba con angustia mi última experiencia "agujeringuil" en el 86, cuando vi aquel líquido oscuro y espeso subiendo, ocupando hasta el último centímetro de aquel tubito asqueroso.

Si me he decidido a hacerme ese análisis que hacía tanto tiempo que era consciente que debía realizarme, ha sido porque he "descubierto" un nuevo servicio en Belgrado: te vienen a casa, te sacan sangre, y a las pocas horas recibes los resultados en tu correo electrónico. Lo que sea con tal de no respirar ese aire estéril y frío de los hospitales que ya de por sí me da náuseas y me pone mala.

Aun así, esta mañana estaba histérica. Me he levantado tempranísimo, he preparado clases, he cocinado, la ansiedad me ha tentado mil veces a comer a pesar de que sabía que no podía, he salido a dar una vuelta porque en casa me iba aumentando el nerviosismo... y a las 11, puntual como un clavo, ha llegado el chico. Amabilísimo, por cierto. Inmediatamente le he dicho que me mareaba, así que por favor me dejara ponerme en el sofá o en algún sitio donde me sintiera cómoda. Sin problemas... He mirado hacia la ventana y casi sin que me preguntara le he comenzado a contar mil historias: por qué estaba en Serbia, cuánto tiempo hacía que estaba aquí, lo mucho que me gustaba, lo muy parecidos que éramos los serbios y los españoles...

Por un lado era consciente de que estaba hablando mucho más de lo que suelo hablar cuando no conozco a alguien, pero al mismo tiempo me daba cuenta de que era la estrategia que tenía que usar para evitar montar alguno de mis patéticos shows ante las agujas. Él, también superamable, me seguía la corriente y me ha terminado contando que cantaba en un coro judío que no conocía y que el 1 de junio iban a tener un espectáculo en Kolarac. Así que lo voy a ir a ver :)... Lo que se descubre en momentos de histeria :)))

Y sí, he superado la prueba. Mucho antes de lo que imaginaba, hemos terminado. Sin marearme; sin desmayarme :), y no sabéis entonces lo orgullosa que me he sentido. Se han terminado 20 años de maldición, aunque bueno, también digo que me haré los justos y necesarios. Ni uno más, ni uno menos, pero por lo menos sé que soy capaz de enfrentarme a eso que tanto pánico me da. De hecho, a veces he pensado qué será de mi si algún día me tienen que intervenir o me quedo embarazada...

Supongo que todo depende de la voluntad que uno tenga, puesto que cuando me fui a la India y me tuve que poner todas aquellas vacunas (10 u 11, si mal no recuerdo), lo hice sin rechistar demasiado porque me moría de ganar por aventurarme por aquellas tierras. Aún me acuerdo de la primera sesión de vacunas: ¡¡¡Nos pusieron 4!!! Una en cada brazo, y una en cada pierna. Y como no, ¿dónde acabé? Pues sí, tirada en la camilla, mareada... El segundo día, que ya me conocían, me entretuvieron con mil y una pregunta: que qué había comido, que qué iba a hacer aquella tarde,...

Creo que también me sorprendí a mi misma en todas aquellas sesiones, y sobre todo, cuando vi mi carnet de vacunaciones tan sellado. Menos mal que duran añossss. Así que habrá que aprovechar para viajar al máximo a lugar exóticos estos años, digo yo, ¿no?

Pues nada, creo que me voy a ir retirando. Mañana (Veliki Petak: Viernes Santo), tempranito, salimos para Kopaonik para celebrar la Pascua Ortodoxa. Ya os contaré qué tal sientan los aires del sur de Serbia. Mientras, Srecan Uskrs (Feliz Pascua, que es como acostumbran a felicitarla aquí. ¿Curioso, no?) a todos :)

miércoles, 23 de abril de 2008

Feliç Sant Jordi

lunes, 21 de abril de 2008

7

Hace unos tres años, en una clase de interpretación simultánea, el profesor nos sorprendió con un audio sobre una teoría que parece demostrar que la naturaleza se rige por procesos de 7 pasos. Fue uno de aquellos discursos que yo odié porque a duras penas conseguía entender lo que decían (Hay que ver el conocimiento del contexto lo MUCHO que ayuda). Aunque en el fondo sabía que tratar sobre todos aquellos temas me iba a hacer mucho bien, no fueron pocas las veces en las que sentí que dicho profesor y dicha asignatura me tenían harta por la dificultad que me suponían. Hubiera preferido (en aquel tiempo, ahora no lo veo así) tener a cualquier otra profesora que llegaba a clase con los típicos discursos que una ya se imagina (el cambio climático, el aborto, la inmigración, etc.) y que le son más fáciles de prever.

Pero a lo que iba. La cuestión es que en aquel discurso no sólo se hacía referencia a los procesos naturales, sino a cómo también las relaciones personales se rigen por dicho principio. Es decir, que dos personas cualquiera del planeta están separadas por un máximo de 7 personas. En numerosas ocasiones aquellas palabras se han venido repitiendo en mi cabeza, pero hoy han resonado con todavía mayor incredulidad. Y es que hay que ver qué pequeño es el mundo.

Si en los años noventa, cuando yo apenas era una niña a la que únicamente Yugoslavia le sonaba, tristemente, por la guerra (que en el fondo me quedaba lejos, lejísimos) alguien me hubiera dicho que hubiera terminado viviendo en estas tierras, no me lo hubiera creído. De aquellos días y de mi relación con los Balcanes apenas recuerdo cuatro cosas:

- Una imagen en los informativos de una avenida en Sarajevo en la que se estaban disparando, y mi madre repitiendo "¡Pero qué barbaridad!".
- Un libro que mi madre me compró en el Círculo de Lectores en el año 94: "
El diario de Zlata Filipovic", que todavía recuerdo con claridad, y tengo en mente cómo imaginaba la casa de aquella niña que tenía casi casi mi edad y a quien le había tocado vivir la guerra en primera persona.

- (La tercera puede sonar incluso un poco frívola, comparada con las anteriores): Mi amor platónico durante algunos años de mi adolescencia: el futbolista Pedja
Mijatovic, que llegó al Valencia y despertó auténtica locura entre la afición del equipo. En aquellos días, el fútbol era algo importante en mi vida y que vivía con intensidad,... Debo tener en casa todavía las entrevistas que él daba a la cadena 97.7 Valencia, y en las que hablaba de su vida en Montenegro, en Belgrado (mientras jugaba en el Partizan), sus primeros días en Valencia, su hijo,... No sé cuántas veces escuché aquellos cassettes, cuántas veces soñé con aquel hombre... jejejeje... Me da la risa ahora cuando lo pienso.

La cuestión es que esta noche estaba en casa, preparando algunas cosillas, y han llamado a la puerta. Extraño. No esperaba a nadie. Abro y me encuentro a la vecina, que me quería presentar a un vecino del edificio que hablaba un poco de español. Me aventuro en su salón y el hombre empieza a explicarme que había trabajado un tiempo en España, que había metido a algunos jugadores "yugoslavos" en esa liga... Y sí, efectivamente, lo que podéis imaginar. Él fue quien lo gestionó todo para que Mijatovic empezara a jugar en el Valencia. No me lo podía creer. Emocionado él, emocionada yo, descojonados los vecinos, ha subido corriendo a su casa para bajarme toda la prensa que tenía guardada del 93. Efectivamente, allí estaba Mijatovic superjovencito (24, si no me equivoco), vestido con el traje del Valencia... En otras fotos y periódicos, aparecían juntos. No daba crédito. El señor, emocionado, recordando aquellos días, conversaciones, goles, partidos... Yo había momentos en que me perdía, pero lo veía tan feliz... Y ahí ha sido cuando me ha venido a la cabeza aquella teoría de la clase de interpretación, de que en realidad podría "llegar" a él en menos de 7 pasos... aquel amor platónico de mi adolescencia... jejejejeje...

Pero lo más curioso es que la semana pasada descubrí que tengo en clase a un estudiante que ha sido su guardaespaldas, y que ahora está estudiando español nuevamente porque quiere regresar a Madrid. Ante mi incredulidad, me sacó un montón de fotos que tenía en el móvil y, efectivamente, allí estaban ambos.

Si hace 10 años me hubieran contado esto, no me lo hubiera creído. Ahora, y después de algunas historias que me han pasado en los últimos años de coincidencias de este tipo u otros semejantes, creo que en realidad no estamos tan lejos los unos de los otros, por muchos kilómetros que nos separen. ¿Qué pensáis?