La segunda cosa que he descubierto hoy ha sido en casa de Nikola, que me ha invitado a una barbacoa a la que también han venido algunos de sus amigos. Al sentarnos a la mesa, yo he ido a parar curiosa, e inocentemente, a la esquina. De repente, se han puesto como locos diciéndome que ahí no me podía sentar: yo pensaba que esa reacción se debía a que era la "invitada", la "ajena" al grupo de amigos (puesto que era la primera vez que veía a muchos de ellos), pero no: la razón era que, según la tradición serbia, quien se sienta en la esquina, no se casa. Y claro, semejante maldición no se la podían echar a una señorita como yo :)))
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domingo, 20 de mayo de 2007
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