Hoy, y por casualidad, he puesto la radio y me he encontrado con una canción que me ha abierto de inmediado una ventanita de la infancia. Aún recuerdo dónde la escuché por primera vez: fue en el cine-teatro de Alcalalí en el año 88, cuando los chicos del pueblo hicieron un playback donde simulaban a La Guardia. Recuerdo que en el descanso del espectáculo ganamos en la rifa y fui yo quien subió al escenario, para sorpresa de mi madre (mucho me huele, por lo vergonzosa que yo era (y sigo siendo)), a recoger el premio. ¡Qué recuerdos!
lunes, 14 de abril de 2008
miércoles, 9 de abril de 2008
De coordinación y concentración
Sin embargo, sí me preocupan otros problemas que había detectado con mucha anterioridad, pero que hoy he confirmado. Problemas a los que tengo que poner ya solución urgente.
El primero es una falta de coordinación en mi vida increíble. En todos los aspectos y niveles, lo cual repercute en un estilo de vida caótico, en una alimentación irregular (propia de los serbios y que yo tanto había criticado), en mis hábitos, en cambios en mi cuerpo, en mi mente, en mi manera de organizarme (tengo mil cosas empezadas y ninguna sin terminar ni intenciones de hacerlo), en mis pensamientos y formas de concebir la vida y las relaciones,… En todo. Y lo cierto, es que noto que son cambios a peor, lo cual me entristece.
Pero entre negatividad a la que me llevo yo misma estos días al pensar que no me gusta cómo estoy gestionando mi vida en muchos aspectos, hoy he visto, por fin, que el deporte puede ayudarme. Ya no sólo a mantenerme en forma, sino a recuperar esa concentración con la que antes podía hacer mucho, y que ahora me tiene tan abandonada y perdida. Hoy he regresado al gimnasio después de mucho tiempo, y he comenzado un nuevo tipo de modalidad de aeróbic o no sé qué que había elegido mi amiga. La verdad es que ha estado genial, pero me he sentido como se debían de sentir aquellos compañeros de clase que eran un poco torpes en la asignatura de gimnasia, incapaces de seguir el ritmo, de seguir los pasos, de concentrarse, y por ende, rechazados o elegidos los últimos a la hora de formar grupos para algo. Sí, así. Y sobre todo, me he sentido torpe porque cuando era niña era bastante buena en los deportes, en la coordinación, en el baile, y ahora no me queda nada de eso. Me he visto patosa, a pesar de que yo aún me creía capaz de mantener aquellas cualidades de las que solía presumir de pequeña. Hay que ver…
Hoy me he dado cuenta de que, absorta en ese mundo exterior que tan atrapada me tiene y que no sé cómo describir, era sólo capaz de reproducir medianamente bien aquellos pasos mecánicos que iba mostrando la instructora. Pero el desastre empezaba cuando ella dejaba de guiar y había que combinar todo lo que habíamos aprendido. La otra chica que venía conmigo, y para quien también era su primer día, los seguía. Era capaz de bailar, pillarlos… Yo, no. Por tanto, la falta de concentración y de coordinación se han unido hasta dar lugar a un resultado poco, pero que muy poco satisfactorio. Pero lo bueno de todo esto ha sido que creo que esa clase ha actuado como espejo de lo que me pasa en el día a día, en ese querer y no poder porque no sé organizarme, porque no hay coherencia en mi vida. Y vale que el orden es aburrido, pero tanto caos a mí personalmente me mata. No me deja avanzar. Y me frustra.
Así que hoy me he marcado un nuevo propósito que espero que dure. Seguir esas clases, ya no tanto (aunque también), con la finalidad pura y dura relacionada con el deporte y la salud física, sino SOBRE TODO, mental. Que no puedo ni debo escaquearme por mi propio bien. Y quizá parezca una tontería, pero empiezo a pensar que algunas de las posibles causas de este nivel de torpeza se da al ritmo de vida que llevo: sedentario y atrapada por un ordenador y una red mundial para los que no es necesario tener coordinación ni concentración, simplemente dejarse atrapar y avanzar en esa torpeza que mucho me huele que nos tiene atrapados a gran número de nosotros sin que seamos conscientes todavía.
domingo, 30 de marzo de 2008
De visita
VRNJCKA BANJA
Zona de balnearios muy conocida en Serbia. Nuevamente, me decepcionó un poco la calidad de los servicios, pero valió la pena el paseo que pude compartir con mis padres esa mañana de domingo a pesar de que el tiempo no era ideal. Abajo, un momento de sol.
MONASTERIO DE ZICA
Y desde la tranquilidad de los spas, decidimos aventurarnos por las rutas de los monasterios ortodoxos del sur de Serbia. Dada la imposibilidad de visitar actualmente los de Kosovo, que son de los más representativos, nos decidimos por el de Zica, no menos importante. Aquí fueron coronados los primeros 7 monarcas serbios, y siempre fue enclave importante en contra de la resistencia turca. Desde que lo visité, lo he visto en montón de fotografías en la televisión y publicidad por las calles de Belgrado.
TOPOLA
Abajo, el mausoleo que la dinastía Karadjordjevic tiene en Topola (centro de Serbia). Está situado en lo alto de un montículo cercano a la ciudad y rodeado de un bonito bosque. Valió la pena el paseo después de una suculenta y grasienta hamburguesa en un grill cutre, pero auténtico, de la Serbia profunda, en donde nos acabamos encontrando a nuestro embajador :)
BELGRADO - ZEMUN
De vuelta a Belgrado, nos dedicamos a pasear por algunos de los rincones más bonitos de la ciudad. Para mi gusto, Zemun es uno de ellos por estar lleno de ese cutrerío gris y decadente del este del que hace unos días "hablaba" Odara. Abajo, otro momento de sol en un día en que había nevado (y volvería a hacerlo horas más tarde).
NOVI SAD
Fue una escapada rápida la que hicimos a la zona del norte, Vojvodina, pero creo que valió la pena. Aunque no me dijeron nada en concreto, creo que fue la que más les gustó. Probablemente por parecerse más a "nuestros estándares" de ciudad y grado de cuidado. En ella se nota mucho la influencia austro-húngara y poco o nada se asemeja a la algarabía "turca" del centro-sur del país. Abajo, vista desde la fortaleza de Petrovaradin.
Y entre escapada y escapada, hubo mucho turismo gastronómico, que siempre está muy bien, y no menos escapadas nocturnas y algún que otro baile en "kafanas"...
Espero que se hayan llevado una buena impresión y que ellos repitan y otros os animéis :)
domingo, 16 de marzo de 2008
domingo, 17 de febrero de 2008
17 de febrero de 2008
Sentada en el sofá, con el ordenador en el regazo, no sé qué sentir… No me sé (ni creo que quiero) posicionar, pero supongo que el sentimiento de los que me rodea me invade. ¡Te han comido la cabeza!, pensarán muchos. Pues es posible, pero del mismo modo siento que las potencias occidentales se la han comido a muchos de mis compatriotas. En estas viejas historias, corre la sangre en ambas partes muchas veces, y no hay pelea alguna si dos no quieren. Y me molesta la frialdad con la que habla mucha gente en España. Supongo que hay que estar aquí para vivirlo de otra manera.
Que Kosovo sea independiente o no, como he dicho, ni me va, ni me viene. Pero no puedo dejar de pensar en los serbios que han quedado en los enclaves del ahora territorio kosovar “independiente”. De primera mano sé que viven con cortes constantes de agua y electricidad, que viven con el miedo metido en el cuerpo, como seguramente vivió en tiempos de Milosevic la población albanesa. Culpables unos, y culpables los otros.
Horas más tarde, vienen unos amigos a tomar café a casa. No nos atrevemos a salir de la calle por todo el revuelto que hay, que a medida que pasan los minutos se va volviendo más y más violento. Uno de ellos vivió en Pristina a finales de los 90, cuando se vivieron algunos de los momentos más críticos en la provincia; cuando la OTAN tuvo que intervenir y bombardear Serbia. Mientras tomamos café, cuenta en todo dulce y amargo a un tiempo la historia de Jelena, su hermana. Hace 3 años, el 17 de marzo de 2005, el día del comienzo de aquellas 3 jornadas sangrientas en las que extremistas albaneses arrasaron aldeas kosovares serbias, entre otras cosas, Jelena dio a luz a Vuk, su primer hijo, y cuyo nombre significa “Lobo”. Fueron días de nerviosismo, miedo y desconcierto,… Vuk fue el primero de los 6 varones que nacieron en la pequeña aldea de G., a escasos 6 kilómetros de la capital kosovar. Todos hombres. Cuenta la leyenda que en tiempos de guerra nacen más hombres que mujeres, historia que, afortunadamente, no me atrevo a rebatir. Hoy, 17 de febrero de 2008, día de la independencia kosovar, vuelve a reinar la incertidumbre en aquellas aldeas serbias. Tres años después, curiosamente, Jelena vuelve a dar a luz. Esta vez es niña: Mirna, que significa “tranquilidad”. Casualidad o no, todo parece un deseo de esos anhelados tiempos de paz. Pero sólo el tiempo lo dirá.